Durante muchos años, las cinco libertades fueron una de las formas más conocidas para explicar el bienestar animal. Probablemente, muchas personas escucharon hablar de ellas en cursos, auditorías, certificaciones o programas de capacitación. Su mensaje fue simple, poderoso y fácil de comunicar: los animales deberían estar libres de hambre y sed, libres de incomodidad, libres de dolor, lesiones y enfermedades, libres para expresar comportamientos naturales y libres de miedo y angustia.

Sin embargo, la ciencia del bienestar animal ha avanzado mucho. Hoy, la pregunta no es si las cinco libertades fueron importantes. Sí lo fueron. La pregunta más precisa es: ¿siguen siendo suficientes para evaluar y gestionar el bienestar animal en sistemas modernos de producción?

La respuesta técnica es: no completamente.

Las cinco libertades no deben ser vistas como un error histórico, sino como una base inicial. Ayudaron a cambiar la forma en que la sociedad, los gobiernos y la industria entendían a los animales bajo cuidado humano. En su momento, fueron fundamentales para dejar claro que los animales no son máquinas de producción, sino seres vivos con necesidades físicas, sanitarias, comportamentales y emocionales.

El problema es que la palabra “libertad” puede generar confusión. En la práctica, ningún animal puede estar completamente libre de hambre, miedo, incomodidad o enfermedad durante toda su vida. Incluso en condiciones adecuadas, un animal puede sentir hambre antes de comer, miedo frente a un estímulo desconocido o dolor si ocurre una lesión accidental. Por eso, desde un punto de vista técnico, el objetivo real no es eliminar por completo todas las experiencias negativas, sino prevenirlas, reducirlas, controlarlas y evitar que sean intensas o prolongadas.

Aquí es donde aparece una visión más moderna: el modelo de los cinco dominios.

Los cinco dominios son una herramienta científica que permite evaluar el bienestar animal de manera más integral. A diferencia de las cinco libertades, que se enfocan principalmente en evitar estados negativos, los cinco dominios permiten analizar tanto experiencias negativas como positivas. En otras palabras, no basta con preguntarnos si el animal “no está sufriendo”. También debemos preguntarnos si tiene condiciones para experimentar confort, seguridad, descanso, interacción adecuada y comportamientos importantes para su especie.

Los cinco dominios son: nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental.

El primer dominio es la nutrición. Aquí se evalúa si el animal recibe alimento y agua en cantidad, calidad y frecuencia adecuadas. No se trata solo de evitar hambre o sed. También se trata de garantizar una dieta compatible con la especie, etapa productiva y condición fisiológica del animal. Por ejemplo, una dieta mal formulada puede afectar crecimiento, inmunidad, comportamiento y bienestar.

El segundo dominio es el ambiente. Este dominio considera las condiciones físicas donde vive o permanece el animal. Incluye temperatura, ventilación, espacio, humedad, calidad del piso, iluminación, ruido y otros factores. Para un público no técnico, podemos decir que el ambiente es todo lo que rodea al animal y puede hacerlo sentir cómodo o incómodo. En una planta de beneficio, este dominio también incluye áreas de espera, conducción, sujeción y condiciones previas a la insensibilización.

El tercer dominio es la salud. Aquí se evalúan enfermedades, lesiones, dolor, fatiga, heridas, cojeras, problemas respiratorios, mortalidad y cualquier alteración que afecte el funcionamiento normal del organismo. La salud es un componente esencial del bienestar animal, pero no es el único. Un animal puede no estar enfermo y aun así experimentar miedo, estrés, frustración o dolor por un mal manejo.

El cuarto dominio es el comportamiento. Este punto es muy importante porque reconoce que los animales tienen necesidades comportamentales, es decir, conductas que son relevantes para su especie. Por ejemplo, caminar, descansar, explorar, socializar, alimentarse de forma adecuada o evitar situaciones amenazantes. En sistemas productivos, muchas veces el comportamiento es una de las primeras señales de que algo no está bien. Cambios en postura, vocalización, agitación, inmovilidad, intentos de escape o rechazo al avance pueden indicar miedo, dolor o estrés.

El quinto dominio es el estado mental. Este es el resultado de los cuatro dominios anteriores. En palabras simples, el estado mental representa lo que el animal probablemente experimenta: miedo, dolor, angustia, hambre, sed, incomodidad, calma, seguridad o confort. Este dominio es clave porque el bienestar animal no solo depende de lo que vemos en el ambiente, sino de cómo esas condiciones afectan al animal.

Esta evolución de las cinco libertades hacia los cinco dominios representa un cambio profundo en la ciencia del bienestar animal. Antes, la pregunta principal era: ¿qué debemos evitar? Ahora, la pregunta es más completa: ¿qué debemos evitar y qué debemos promover?

Esto tiene implicaciones directas para la industria animal. Un sistema moderno no debería conformarse con reducir problemas mínimos de bienestar. También debe crear condiciones para procesos más controlados, predecibles, verificables y compatibles con una mejor experiencia animal. Esto aplica a la producción primaria, al transporte y especialmente a las plantas de beneficio, donde los animales pasan por etapas críticas como descarga, espera, conducción, sujeción, insensibilización y sangría.

En el contexto de una planta de beneficio, los cinco dominios permiten hacer preguntas más técnicas. ¿Los animales llegan en condiciones adecuadas? ¿El ambiente de espera reduce miedo y estrés? ¿La conducción evita golpes, caídas o presión excesiva? ¿La insensibilización/aturdimiento realmente induce inconsciencia antes del sacrificio? ¿Existen indicadores verificables para confirmar que el procedimiento fue efectivo?

La insensibilización o aturdimiento es un punto central. Su objetivo es inducir inconsciencia, es decir, que el animal pierda la capacidad de percibir dolor, miedo o angustia antes del sacrificio. Desde el modelo de los cinco dominios, no basta con decir que el equipo funciona. Es necesario evaluar el resultado en el animal mediante indicadores técnicos, registros y monitoreo constante.

Por eso, la evolución hacia los cinco dominios también exige una evolución en la gestión empresarial. El bienestar animal ya no puede depender solamente de percepción visual, experiencia del operario o cumplimiento documental. Hoy se necesitan datos, auditorías internas, capacitación, tecnología, indicadores y sistemas que permitan tomar decisiones con evidencia.

Entonces, ¿las cinco libertades son obsoletas?

Podemos decir que no son inútiles, pero sí son insuficientes. Siguen siendo útiles como herramienta educativa inicial, especialmente para explicar conceptos básicos al público general. Sin embargo, para una gestión técnica, moderna y verificable del bienestar animal, los cinco dominios ofrecen una visión más completa, científica y aplicable.

El futuro del bienestar animal no está solamente en evitar sufrimiento. Está en diseñar sistemas capaces de reducir riesgos, medir resultados, corregir fallas y promover mejores condiciones de vida y muerte para los animales bajo cuidado humano.

En NeoKinetic entendemos que la industria necesita avanzar hacia procesos más precisos, controlados y auditables. Por eso desarrollamos soluciones tecnológicas, software y consultoría especializada para mejorar la insensibilización, fortalecer el monitoreo operativo y apoyar la toma de decisiones basada en datos.

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Mellor, D. J. (2016). Updating Animal Welfare Thinking: Moving beyond the “Five Freedoms” towards “A Life Worth Living”. Animals6(3), 21. https://doi.org/10.3390/ani6030021 

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